El sorayazo o Nos la han vuelto a colar, amigas.
Hace unas semanas vimos por internet el momento balcón de la cúpula del PP al saberse que habían ganado las elecciones. Aparte de lo bochornoso de la gente gritándole a Mariano tonterías como “Tú sí que vales” o cosas mucho más graves como “Quita el aborto” (cómo que “quita” el aborto? Qué es, un canal de televisión? Un prefijo?), tuvimos que presenciar, ahogándonos en nuestra propia vergüenza ajena, la petición ya tradicional, y no por ello menos imbécil, del público de que botaran todos. Que bote Mariano, que bote Esperanza, blablabla… que bote Soraya! Pero, oh, Soraya no pudo porque estaba recién parida. Mariano la disculpó diciendo que en su condición no era plan y aquí paz y después gloria.
Fast forward a hace unos días, cuando colgué esto en facebook y aunque no lo hice en absoluto para buscar el apoyo generalizado de mis congéneres, tampoco se me ocurrió ni en un millón de años que iba a encontrar al menos a tres personas, cuya opinión respeto y a las que aprecio, expresando su desacuerdo. Aunque lo cierto es que después de hablar a través de esa torpe herramienta de diálogo que son los comentarios de facebook creo que ya entiendo lo que pasa. Es todo un malentendido. Es una confusión extraña entre privilegios, derechos, responsabilidades, obligaciones y libertades, como si todo fuera lo mismo, como si todos tuviéramos elección en la vida y no hubiera cosas que tenemos que hacer sí o sí, como currar o, en el caso de las mujeres que queremos ser madres, parir, o como si cuidar a un recién nacido fuera algo que pueda hacer cualquiera, porque da igual la madre, que el padre, que la abuela que la criada filipina o la nanny inglesa. Para la que tenga de eso, claro.
Soraya no tenía que haber vulnerado su baja por maternidad. Eso es así. Lo ha hecho porque es libre para hacerlo y eso no lo pienso discutir porque esa libertad es un absoluto y por tanto lo dejo a un lado y voy más allá. Soraya es una persona pública. Soraya es el ejemplo al que se van a aferrar empresarios, compañeros de trabajo, patrones, legisladores, políticos, etc, a la hora de regular la baja por maternidad en España. Ojo, las opiniones dan igual. No sé qué opinará pepito o fulanito al respecto y no me importa, pero si esas opiniones acaban generando la impresión popular de que una mujer a la semana de parir ya está para trabajar, las demás estamos VENDIDAS.
Sobre todo las que no estamos para trabajar (yo tuve una cuarentena MUY mala en la que lo pasé realmente mal) y las que no tenemos ocho mil euros al mes para comprar tiempo a otras personas para que nos cuiden el niño. Que somos la mayoría. Por no hablar de las miles de mujeres (cientos de miles?) que no tenemos cerca a la familia para que nos cuiden a los bebés ni tenemos acceso a una alternativa viable para que nuestros hijos estén bien atendidos, alimentados y estimulados.
Hay mucha gente que no está familiarizada con lo que supone un embarazo, un parto, un nacimiento y los cuidados del recién nacido. Porque no han tenido hermanos pequeños, porque no han tenido primos o sobrinos, porque no hay niños en su familia o cerca de ellos. Esa gente no sabe lo duro que es. Puedo ocupar todos los servidores de tumblr y parte del extranjero contando lo jodido que es ser madre, sobre todo al principio, sobre todo cuando tienes pocos recursos, cuando nadie te ayuda. Y no creo que nadie pueda rebatirme que somos la mayoría las que lo tenemos más bien tirando a difícil: Soraya es una privilegiada. No es un ejemplo de nada. Si ella ha hecho lo que ha hecho, es a costa de muchas cosas, mucho dinero, el tiempo de otras personas, sacrificios, y su decisión de saltarse a la torera la cuarentena ha supuesto un paso atrás en los muy necesarios avances que todavía hacen falta en España respecto a la LAMENTABLE baja por maternidad que tenemos con respecto al resto de Europa. Hay que avanzar hacia el año mínimo y la jugada de Soraya no sólo ha validado los cuatro meses de mierda sino que da a entender que es tiempo de SOBRA.
En fin, una pena. No sé si la vicepresidencia del gobierno valdrá perderse los primeros meses de vida de su hijo, eso en su conciencia queda, y a mí no me puede importar ni incumbir menos. Lo que sé es que ahora muchas españolas que valen su peso en oro en el terreno laboral van a tener que retrasar todavía más o incluso renunciar a su maternidad porque la igualdad ha sufrido un guantazo en la cara y yo tengo muy claro quién lo ha dado. Y mientras tanto, y como siempre, los empresarios frotándose las manos, porque ellos son los que ganan, no lo olvidemos. Ni los niños, ni las madres ni la política española ni nada: es el capital el que se beneficia de los recortes sociales. Mientras sigamos pensando que la maternidad es una opción y que “ah, si no has ascendido en tu carrera es porque te dio el capricho de ser madre, pues ahora te jodes y apechugas y curras el triple en menos tiempo, y además sé madre modelo porque no aceptamos nada menos que la perfección” así nos irá de mal. Mientras sigamos pensando que tomarse tiempo para cuidar a un niño es el equivalente a tomarse un año sabático para, por ejemplo, explorar la espiritualidad propia surfeando en el gran arrecife de coral, así nos irá de mal. Ser madre no es un capricho ni una opción, y no es algo que llevas dentro nueve meses y luego ya eres libre como los pájaros. No es una experiencia personal opcional, algo que haces porque “mola”. Es una cosa que si la dejamos de hacer, NOS EXTINGUIMOS. Y hasta aquí puedo leer.
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